Confieso que esperaba mucho más. No solo por la calidad de
los artistas que estarían en la serenata, sino porque siempre es un acto
sublime cantarle a la Virgen de la Caridad del Cobre. Pero la velada del jueves
en su santuario, a propósito del Matamoroson, no llenó mis expectativas.
Gala de estrellas… estrellada
Sobraban los motivos para hacer el homenaje a la patrona de
Cuba, empezando por la justa celebración de los 400 años del hallazgo de su imagen.
Pero faltó el alma que se precisa para cantarle a la Virgen. No sentí, y creo
que la opinión es generalizada entre
muchos de los presentes, que hizo falta más emoción, no solo de cada
artista que actuó en el concierto, sino de él en su conjunto.